Tipos de día en trading: cómo se clasifica una sesión mientras ocurre
Por José Luis Rodríguez Autor de ORDER FLOW — La Mecánica del Mercado
La misma absorción en el mismo nivel funciona un martes y falla un miércoles. Casi siempre la diferencia no está en la vela, sino en el tipo de día: un rechazo que en una sesión rotacional precede al giro es, en una sesión de tendencia, una pausa que el precio atraviesa.
El problema es que el tipo de día se suele explicar como una etiqueta que se pone al cierre, mirando la forma del perfil, y la decisión hay que tomarla mucho antes.
Una etiqueta de cierre o una hipótesis de sesión
La idea procede del Market Profile, que clasifica las sesiones por la forma de su distribución y por lo que el precio hace con el rango de la primera hora, el Initial Balance o IB. Por convención, en los futuros del Nasdaq el IB es el máximo y el mínimo negociados entre las 9:30 y las 10:30, hora de Nueva York. Lo que el precio haga con esas dos fronteras durante el resto de la sesión es el primer dato estructural del día.
Una clasificación por forma solo está completa cuando la sesión ha terminado: un día de tendencia se reconoce como tal cuando la tendencia ya se ha producido. Para operar sirve otra cosa, que el libro llama hipótesis de sesión: una clasificación provisional que se abre con el IB, se confirma o se invalida con lo que ocurre en sus extremos y se revisa cuando el flujo deja de encajar. Funciona como un marco condicional que dice qué tipo de lectura tiene sentido ese día.
Por qué las clasificaciones no coinciden
Quien busque «tipos de día» encontrará listas de cinco, seis o siete tipos. Hay quien cuenta el día neutral y el neutral extremo como dos y quien los fusiona; hay quien incluye el día de doble distribución como variante de la tendencia y quien lo separa. Algunas guías añaden porcentajes de frecuencia para cada tipo sin decir de qué mercado ni de qué periodo salen. Y al menos un clasificador automático publicado llama día de tendencia al IB más ancho que su media reciente, justo lo contrario de lo que sostiene la literatura clásica.
Hay además una contradicción que aparece incluso en las guías que coinciden en todo lo demás: un IB estrecho se presenta a la vez como la antesala del día de tendencia y como la firma del día sin tendencia. Las dos cosas son ciertas, y por eso la amplitud sola no decide. El glosario del libro lo recoge así: de un IB estrecho salen la mayoría de los días de tendencia, pero también los días sin oportunidad.
En el esquema, las dos sesiones construyen el mismo IB, de 38,25 puntos. En la primera el precio lo supera en 81,50 puntos y no vuelve. En la segunda sale 3,50 puntos por arriba y 3,25 por abajo, y en las dos ocasiones regresa. A las 10:30 eran indistinguibles.
Tres tipos, según lo que permiten leer
El libro clasifica las sesiones por lo que permiten hacer con el order flow, y por eso trabaja con tres tipos en lugar de seis o siete.
El día de tendencia. El IB no ha fijado todavía el rango del día: es estrecho, o amplio pero construido en una sola dirección, con la primera hora cerrando en un extremo y sin volver a la zona de apertura. El precio rompe un extremo con volumen superior a la media de esa primera hora y el CVD acompaña sin divergencia. Los retrocesos son breves y no producen absorción significativa en contra. En el footprint, los desequilibrios compradores aparecen en los mínimos de las velas que suben.
El día rotacional. El IB es amplio o de amplitud media, y el precio no consigue romper ninguno de sus extremos con convicción. El CVD oscila sin acumular. La firma característica es la coexistencia, en el mismo extremo, de desequilibrio y absorción: agresión que no desplaza el precio porque enfrente hay liquidez pasiva que la recibe. El mercado está en equilibrio entre los precios que unos consideran bajos y otros altos, y la referencia natural es el POC del perfil de volumen de la sesión.
El día sin oportunidad. El IB es estrecho y ninguna de sus extensiones prospera. Las rupturas fracasan de inmediato, el CVD no acumula en ninguna dirección y el volumen, normal en cantidad, se reparte de forma errática. Hay actividad, y el footprint sigue pintando celdas, pero esa actividad no construye ninguna historia. El libro lo diagnostica por la ausencia de una narrativa coherente tras dos horas de sesión.
Qué confirma la hipótesis: lo que pasa en los extremos
Después de las 10:30, el precio puede hacer cuatro cosas con el IB: no romper ningún extremo, romper uno y aceptar el precio nuevo, romper uno y volver al interior, o romper los dos en momentos distintos de la sesión. La primera refuerza la rotación. La segunda abre la tendencia. La tercera es en sí misma información: el mercado probó precios nuevos, no encontró interés y regresó, y el extremo que parecía roto queda reforzado. La cuarta es la más difícil, porque la narrativa cambia a mitad de sesión, y la segunda ruptura es una señal de alerta.
Entre la segunda y la tercera está la decisión más cara del día, y la vela de ruptura no basta para tomarla. Una ruptura con mucho volumen y mucho delta se lee a menudo como confirmación, pero esa misma vela es también la firma de un clímax. Lo que las separa es lo que ocurre en las dos o tres velas siguientes.
En los dos casos del esquema, la vela de ruptura registra un delta de +540 con 3600 contratos. En la ruptura que inicia un movimiento, el precio se mantiene fuera, el volumen no colapsa y el CVD sigue acumulando hasta +1490: su máximo llega después de la vela de ruptura. En la que lo agota, el CVD hace su máximo justo en la vela de ruptura, +600, y luego devuelve hasta 0 mientras el precio vuelve dentro del IB. Si además aparecen desequilibrios en el bid que no estaban durante los intentos anteriores, quien defendía el extremo no se había agotado: esperaba la ruptura para actuar contra ella.
El mismo footprint, dos lecturas
La razón práctica para clasificar el día es que cambia el significado de las mismas velas. Los setups de continuación funcionan en tendencia y los de rechazo en un extremo, en rotación; cada uno fracasa en el otro tipo de día. Una absorción real en un retroceso, con órdenes pasivas que reciben la agresión, puede no ser el principio de un giro. En un día de tendencia suele ser una pausa: la liquidez pasiva existe, pero ni ella ni la agresión del retroceso indican que alguien esté abriendo posiciones en contra con convicción.
La vela del esquema, con un delta de +340 y el precio sin avanzar, es idéntica en los dos paneles. Lo que no está en ella es lo que decide el resultado: en el día rotacional el precio gira hacia el POC; en el de tendencia deja la vela atrás. Nada dentro del footprint de esa vela permite distinguir un caso del otro.
Limitaciones y falsos positivos
La confirmación llega tarde. Distinguir una ruptura que inicia de una que agota exige esperar dos o tres velas. Durante ese tiempo el precio ya se ha movido, y la lectura correcta tiene un coste: entrar más tarde o no entrar.
La amplitud depende del régimen. «Estrecho» y «amplio» no son cifras fijas. El libro advierte que sus umbrales del IB están ajustados a un régimen de volatilidad concreto y deben recalibrarse con datos recientes: el mismo rango de la primera hora puede ser estrecho con la volatilidad alta y amplio con la volatilidad baja.
Los días de dato macro rompen el patrón. Una publicación inesperada puede cambiar el carácter de la sesión en minutos, y un IB amplio en un día de dato importante es normal y no indica rotación.
Los días cambian de tipo. Un día rotacional puede convertirse en tendencia tardía cuando la absorción de un extremo se deteriora en intentos sucesivos. Esa misma secuencia es también la del falso breakout de manual, así que el deterioro sirve como primer filtro y necesita confirmación.
La clasificación es una decisión. Cuántos tipos hay, qué cuenta como estrecho y cuántas velas se esperan antes de dar una ruptura por buena son criterios de quien mira. Funcionan si se fijan antes de abrir el gráfico; ajustarlos después para que el día encaje los vacía de sentido.
Errores frecuentes
Clasificar por la amplitud del IB. La amplitud abre la hipótesis, y lo que pasa en los extremos la cierra. Un IB estrecho puede acabar en la mejor tendencia del mes o en una sesión sin nada que leer.
Buscar el giro en un día de tendencia. Ver el precio alejarse, encontrar absorción en un retroceso y entrar en contra. La absorción era real, pero el contexto no la respaldaba.
Operar la vela de ruptura. Su volumen y su delta no distinguen el inicio del clímax. Lo que se opera, si se opera, es la reacción a la ruptura.
Confundir actividad con oportunidad. El footprint genera señales con la forma correcta todos los días. En un día sin oportunidad, la respuesta correcta es no operar.